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viernes, 14 de agosto de 2009

Efecto Pigmalión



El origen del efecto Pigmalión

Se llama así por Pigmalión, legendario escultor griego.
Pigmalión se enamoró de una de sus creaciones, a tal punto que trataba a la escultura como si fuera una mujer real. Según el mito, la escultura cobra vida por obra de Afrodita, al ver el amor que sentía Pigmalión por esta, la mujer de sus sueños.

Ovidio dice así sobre el mito en el libro X de Las metamorfosis: «Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente, como la cera del monte Himeto se ablanda a los rayos del sol y se deja manejar con los dedos, tomando varias figuras y haciéndose más dócil y blanda con el manejo. Al verlo, Pigmalión se llena de un gran gozo mezclado de temor, creyendo que se engañaba. Volvió a tocar la estatua otra vez, y se cercioró de que era un cuerpo flexible y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos.»
Cuando despertó en lugar de la estatua se hallaba Afrodita que conmovida por el fervor del rey, le dijo "Mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal". De esa forma Galatea se transformó en una mujer real.
Esta historia da nombre al llamado "Efecto Pigmalión".

El Efecto Pigmalión requiere de tres aspectos:
1) Creer firmemente en un hecho
2) Tener la expectativa de que se va a cumplir
3) Acompañar con mensajes que animen a conseguirlo

Este hecho se da cuando hay relaciones de dependencia entre las personas: padres e hijos, profesores y alumnos, jefe y empleado. Estaría relacionado con una energía imperceptible que las personas somos capaces de enviar a otras; también interviene la que pone el otro para adaptarse a lo que se espera de él.
A este fenómeno en Psicología Social se le llama: “realización automática de las predicciones”.

Ámbitos del efecto pigmalión

Educativo
Es posible que a los alumnos que los maestros o profesores consideran más capacitados les den más estímulos, más tiempo para realizar sus ejercicios, etc. Estos alumnos, responden de manera diferente, confirmando así las expectativas de los profesores y proporcionando las respuestas acertadas con más frecuencia. Si esto se hace de manera continua por un tiempo, esto niños conseguiran mejores calificaciones y rendimeinto escolar.

Laboral
Si un empleado recibe la aceptación de su jefe, es muy posible que éste demuestre un alto desempeño en sus tareas. Por el contrario, si el empleado siempre es cuestionado en cuanto a su desempeño, se verá desmotivado e indiferente hacia las tareas a realizar.

Personal
La confianza que los demás depositan en nosotros nos alienta a lograr cualquier objetivo que nos propongamos.

Social
En todos los grupos sociales, hay normas de comportamiento que se espera sean cumplidas por sus miembros. Por ejemplo, si se es un empresario exitoso se espera que conduzcas un auto lujoso o si sos una mujer de familia adinerada, tengas buen gusto para vestir y uses joyas carísimas. De esta manera, terminamos siendo lo que los demás esperan que seamos.

Alternativas

El Lic. Iván Salas Dahlqvist, especialista en psicoterapia infantil, da algunas pautas para proyectar expectativas propias en nuestros hijos:
*Hacer algún proceso de exploración (psicoterapia o técnica de desarrollo personal), que te permita explorar tus expectativas profundas respecto a tu hijo, a cada uno de ellos, así como tu propia visión de la vida.
*Liberar tu mente de expectativas (empleando un método o disciplina interior que puedas verificar como eficaz).
*Reformular la formas o consecuencias de tu mirada, cambiar la forma de hablar con cada uno de ellos, de acercarte o alejarte, reconociendo las cualidades y dones únicos, particulares y especiales, abortando las imágenes fantasiosas de lo que nosotros pretendemos imponer o seducir a que se plasmen, procuremos el respeto del niño como ser distinto con sus propios sueños y expansiones.
*Que el niño sea acompañado en sus procesos evolutivos naturales con sistemas auto expresivos, como el arte, la música y distintas actividades auto-expresivas, desde enfoques preventivos (arteterapia, musicoterapia, etc.) que viabilicen reformulaciones, cambios perceptuales, desarrollando gradualmente el “hábito” de auto observarse.
*Los métodos de la terapia familiar y las constelaciones familiares son métodos eficaces para evaluar, predecir e intervenir en el rol prefijado por la familia ante la llegada de un bebé, los condicionamientos negativos y en consecuencia señalar el terreno donde se está desarrollando o se desarrollará el pequeño. De manera que el cambio pueda asumirse y el destino modificarse.



El efecto Pigmalión.

El proceso mediante el cual los padres proyectan sus expectativas en los hijos.

Igual que Pigmalión, en donde su escultura cobraba vida en la mujer perfecta, la mujer de sus sueños, los padres también soñamos con que nuestros hijos sean perfectos. Que todos hablen de sus calificaciones escolares, de un brillante futuro universitario, que nuestras hijas sean la primera bailarina del Teatro Colón o se desposen con un hombre exitoso, con título de Doctor o Ingeniero, y vivan en una enorme y lujosa casa. Y en esa perfecta película al estilo Disney, los padres van transmitiendo a los hijos sus propias expectativas que con el tiempo se confirmarán.
Debemos tener mucho cuidado con lo que decimos, ya que podemos estar enviando mensajes contradictorios. Por ejemplo, “Por fin haces algo bien, no lo eches a perder” o “Si estudiás de esa manera te irá mal en el exámen”, frase que reconozco, yo la he usado. Pero es más fuerte que yo, veo a mi hija que estudia al mismo tiempo que ve televisión y me dice que ella sí se puede concentrar. Obvio le apago la TV. ¿Qué hacen ustedes en un caso así?
Es importante que pensemos bien lo que vayamos a formular, pero cuando uno está en un momento así, frente a su hijo que le da contestaciones de ciencia ficción, entonces te preguntás: ¿Lo mato o le digo lo primero que me sale? Claro que tendremos que hacernos cargo de lo que expresamos y sus consecuencias. Sin darnos cuenta estaremos guiando a nuestros hijos a cumplir con aquello que pensamos.

Fuente:
Cosas de la Infancia
Cra Alta Ribargoza
Wikipedia

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martes, 21 de julio de 2009

El afecto: Los niños si entienden

Hace unos días, se instaló en Facebook una discusión acerca de un cometario por parte de una madre, en uno de los foros de Planeta Mamá. Esto es lo que esa mamá dijo:

"Hola, escribo por algo inusual, quiero abrir el tema: tuve mi primer hijo en enero 2009 y confieso: no me gusta ser mamá!!! A alguna le pasó?"

********************

"Me refiero a que no me gusta. Yo tuve el bb sin saber mucho de niños porque nunca convivi con ninguno. Tenia la curiosidad de ver como seria, imagine que me encantaria porque veia a mis hermanas y amigas felices con sus hijos. Ahora veo que no es para mi. No estoy segura de que valga la pena el esfuerzo."

********************

"Chicas, agradezco mucho los post, pero realmente sólo interesada en que me escriban madres A QUIENES SI LES HAYA PASADO.
Con respecto a lo que escribieron, imaginenlo asi: imaginen que obtuvieron dinero y decidieron comprar una Ferrari. Luego de comprarla, la disfruta mucho, les encanta manejarla y se sienten barbaro cuando lo hacen. Pero luego ven que los gastos son demasiados: nafta, repuestos... Ademas, es lindo manejarla, pero no pueden ir a los lugares que soñaban porque descubren que tienen miedo de estacionarla por temor a que la roben o la rayen. Viven lavandola con ceras y jabones especiales, caros y dificiles de conseguir, y ademas requiere un mantenimiento diario de motor que les lleva mucho tiempo (supongamos que eso es asi). ¿Que les pasaria? Que terminarian por arrepentirse de haber comprado la Ferrari. Eso no significa que les guste menos el auto o que "no lo quieran", solo que el esfuerzo es tan grande que simplemente no vale la pena.
Eso es lo que me pasa con la maternidad. Quiero a mi hijo como cualquiera, pero tal vez amo de igual modo otras cosas que perdi. Por eso estoy algo arrepentida. Como lo de la Ferrari. Se entiende?
Con respecto a lo otro, ya he consultado a profesionales (yo tambien lo soy) y no ha servido. No se trata de una depresion ni nada por el estilo, es solo que yo digo la verdad que tal vez otras madres ocultan (creo que debe haber algunas a quienes les haya pasado y no lo dicen).
Por eso puse este post: QUIERO QUE ME ESCRIBAN MADRES QUE ESTEN EN LA MISMA, QUE SIENTAN IGUAL. GRACIAS A TODAS."


A raíz de esto se desencadenó un ida y vuelta de opiniones, la mayoría en contra de esta madre. Convengamos que la comparación entre los cuidados y obligaciones de un hijo y la de un auto no fue la más acertada.
A raíz de esto me puse a investigar que sucede cuando los niños en su más corta infancia son criados sin el afecto de sus padres, si esto afecta en otros aspectos y qué sera de ellos en un futuro.
A continuación se detallan algunos aspectos de lo que puede ocasionar la falta de afecto en los bebés.



La falta de cariño en los bebés afecta el desarrollo físico y psicológico

Un equipo de investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison encontró diferencias en los niveles de dos hormonas (vasopresina y oxitosina involucradas en la formación del apego y de las relaciones sociales), entre niños criados con sus padres y otros criados en orfelinatos. Estos últimos presentaban cantidades más bajas de estas hormonas, a pesar de haber sido adoptados por familias estables.
Según los resultados de dicha investigación, el amor de los padres en los primeros años de vida es escencial en la formación de patrones cerebrales vinculados con el manejo del estrés y las relaciones sociales. Asimismo cuando existe contacto físco entre el niño y su madre, se elevan los niveles de oxitocina.

Los niños sí entienden

Un mito arraigado entre los adultos es que los bebés o niños no entienden lo que pasa alrededor. Si su hijo llora sin control, tiene problemas para dormirse, volvió a orinar la cama o no come, déle un vistazo al ambiente de su hogar y probablemente encuentre la respuesta. Los gritos, las malas actitudes, el desprecio y la indiferencia llegan al bebé aunque no entienda el concepto de divorcio, peleas y malos tratos.Ante la falta de tiempo de los adultos hay que privilegiar la calidad del tiempo compartido sobre la cantidad.

La falta de afecto en los bebés también puede ocasionar retraso de crecimiento no oragánico, también llamado retraso psicosocial del crecimiento.

¿Qué es el retraso del crecimiento?
El retraso de crecimiento no orgánico es la desaceleración o interrupción del desarrollo físico (la altura y el peso caen por debajo del quinto percentil o se observa un cambio descendente en el crecimiento a través de dos percentiles de crecimiento importantes).
El retraso del crecimiento no orgánico (psicosocial) aparece, por lo general, en niños menores de 2 años de edad y que no padecen un cuadro clínico que justifique el trastorno.

Lazos familiares en el primer año

Nuestro bebé no podrá tener idea de lo que son los lazos familiares o parentesco, pero si tiene muy en claro quien le quiere.
El bebé no puede vivir sin su familia, ella es muy importante, ya que le aporta la seguridad de saber que alguien le va a satisfacer sus necesidades y deseos.
Con 1 añito nuestro bebé ya se da cuenta que sus monerías causan diversión y que todos la pasan bien con él, que se lo valoray es por esto que repite esas monerías porque el también disfruta de eso, del placer que les causa a sus seres queridos.
A esta edad ya intuyen las emociones, por ejemplo,cuando en casa con Maty reímos por algo gracioso, Germán también rie, no comprende el chiste o la gracia, pero si sus papás están riendo contentos el también lo está. Ahora cuando discutimos él comienza a llorar y gritar. Germán tan sólo tiene 1 año y 9 meses y ya puede comprender cuando todo es alegría o cuando es todo lo contrario. Si somos afectivos con nuestros bebés en un futuro ellos serán personas con relaciones íntimas satisfactorias y buenas relaciones en general con los demás.






Aquellas mujeres que aún no hayan tenido su primer bebé deben pensar muy bien si están dispuestas a asumir la responsabilidad que acarrea tener un niño.
También deben tener en cuenta que al esperar las condiciones apropiadas, el tiempo va pasando y habrá que ver que no sea demasiado tarde cuando se decidan. Piensen que siempre va a ver algo, si no son los gastos por el nacimiento, pañales, leche, mobiliario acorde, será la educación. O tal vez piensen que no es el momento porque la prioridad sea el trabajo, estudio, la casa, o no quieren rescindir salidas con amigos o viajes.
Además antes de tomar una decisión háganse algunas preguntas, pór ejemplo: ¿Disfrutas de estar con niños?
¿Pensaste qué pasaría si un niño te hace perder la paciencia? ¿Tendrás alguien que te de una mano en momentos difíciles, cuentas con tu pareja? ¿Pensaste en cómo va a cambiar tu vida?
Trata de hablar con gente que pueda ayudarte correctamente y no confundirte.


Fuente:
Bebés y mamásLazos familiares en el primer año
Bebés y mamás - La falta de cariño en los bebés afecta el desarrollo físico y psicológico
ABC del bebé - Los niños sí entienden
Care First - Retraso del Crecimiento








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jueves, 25 de junio de 2009

Los "Niños Medicamento"

Nota: El objetivo del presente post es tratar el tema de los niños concebidos con la finalidad de salvar a un hermano enfermo y genéticamente compatible. No se presentará ningún debate acerca de lo que pasa con el resto de los óvulos fecundados y que son descartados en el proceso de selección por ser incompatibles con el hermano que se desea curar.

Dentro de muy poco se podrá ver en los cines "My Sister’s Keeper". Esta película es la adaptación de la novela de Jodi Picoult, “La decisión más difícil”. Es la historia de una niña que presenta un recurso para emanciparse de sus padres. El motivo, ella fue concebida para salvar la vida de su hermana con leucemia, por lo que desde que nació su vida transcurrió en hospitales y sometida a distintos estudios para conseguir la cura de su hermana.

Nacidos para salvar

Su primera misión en la vida es salvar la vida de sus hermanos mediante las células de sus cordones umbilicales.

La posibilidad de tener bebés seleccionados genéticamente para servir de donantes y curar a hijos gravemente enfermos es una realidad y las preguntas entonces son:
¿Es ético concebir a un hijo para salvar la vida de un hermano?
¿El fin justifica los medios?
¿Es más ético no hacer nada o no hacer todo lo posible por salvar la vida de los hijos?

Pero lo que si se debe tener en cuenta es que ningún padre quisiera estar en esta situación, por lo tanto no podemos juzgar a estos por cualquier decisión que tomen. Se deberá respetar y comprender los motivos que los haya llevado a tomar esa decisión.

En el caso de la selección de un embrión sano e histocompatible para ser donante de un hermano enfermo, la probabilidad de éxito de la transferencia de células del cordón umbilical es próxima a un 90%. Pero ¿qué sucede si esto no funciona en un primer transplante ¿qué pasa con ese hermano donante? ¿tendrá que seguir sometiéndose a nuevos transplantes?
Los nuevos transplantes ya no serán del cordón umbilical y sentirá dolor, deberá seguir sometiéndose a estudios molestos, pinchazos y tendrá una pesada mochila sobre sus hombros: “Salvar la vida de su hermano”, y para esta altura él ya será consciente de lo que sucede.



Los psicólogos opinan

  • “Cuando se decide tener un hijo, tiene que haber un deseo; de esta forma, los padres le transmiten unas expectativas de futuro. Estos niños [seleccionados] tienen una carga añadida que el resto no tiene. Sus expectativas están unidas a las de su hermano enfermo” (Marta Galligó, psicóloga infantil y del adolescente de la Associació Parlament, Barcelona).


  • “En circunstancias normales es frecuente que los hermanos sanos de niños enfermos se rebelen porque la vida familiar ha estado centrada alrededor del segundo” (M. Galligó). ¿Qué no sucedería en el caso que nos ocupa?
    “La esencia de una infancia feliz es la despreocupación… imponerle una responsabilidad salvadora pesaría como una losa sobre su crecimiento, dándole la impresión de que le han robado la infancia” (Kevin Lluch).

  • “Por bienintencionada que haya sido la decisión, [los individuos seleccionados] sentirán el impulso de querer ser otra cosa y vivirán conflictos con los padres y el hermano enfermo en un extremo y la libre realización personal en el otro. Ello generará una culpabilidad de consecuencias incalculables” (Lluch).

  • “Tener hijos con una finalidad concreta es contrario a la naturaleza humana, porque un aspecto fundamental de ésta es la libertad de elección” (José Luis González Rivera, jefe de Psiquiatría de la Fundación Jiménez Díaz, Madrid).
Hay padres que dicen que estos niños no pueden ser más deseados, pero ¿hubieran sido engendrados igualmente en esos momentos si sus primogénitos fueran sanos?

Junto a la española, las legislaciones de Estados Unidos, Reino Unido y Bélgica contemplan la posibilidad de seleccionar embriones para tratar a un hijo enfermo. Pero la regulación es muy distinta. En Bélgica, por ejemplo, el Gobierno delega el filtro ético y clínico en los especialistas (ginecólogos, hematólogos, oncólogos, psicólogos) de los centros que desarrollan la técnica. Estas libertades aportan mucha agilidad al proceso, por lo que parejas españolas sigan desplazándose a la Universidad Libre de Bruselas o al RGI de Chicago



Primer "bebé medicamento" español

El primer bebé seleccionado genéticamente para poder curar a su hermano de anemia congénita severa, ha nacido en Sevilla. Se trata del primer caso ocurrido en el sistema público de salud español.

La sangre de su cordón umbilical serviría para realizar un trasplante de médula a su hermano para que empiece a fabricar células sanguíneas sanas.

Los padres de los niños, Soledad Puertas y Andrés Mariscal están agradecidos con los 31 médicos y 14 investigadores que supervisan el tratamiento. Según la mamá, el pequeño de seis años "es consciente" de que el nuevo miembro de su familia puede salvarle la vida.

El recién nacido fue concebido "in vitro" y posteriormente implantado en la madre. Esto se hizo para poder analizar su material genético y estar seguros de que no padecerá la misma enfermedad que tiene su hermano mayor.

Este método ha permitido la concepción y alumbramiento de un bebé que no sólo está libre de la enfermedad hereditaria que sufre su hermano, sino que es un donante idóneo ya que tiene idéntico perfil de histocompatibilidad (HLA).

Para que el procedimiento tenga éxito es necesario someter al receptor a un tratamiento con quimioterapia leve, para reducir el riesgo de rechazo.

El niño enfermo padece de talasemia severa, que le fue heredada por ambos padres, que le provoca un déficit en las proteínas que componen la hemoglobina, lo que le puede provocar problemas de crecimiento, deformidades óseas, crecimiento anormal del hígado y el bazo y necesidad de transfusiones contínuas, cuadro que generalmente provoca la muerte temprana.

Edición de Sophimanía con información de elmundo.es
Artículo completo y original aquí
Concebidos para la donación

Norma C. Fost, del Departamento de Pediatría y del de Historia de la Medicina y Bioética del Hospital Universitario de Wisconsin (EEUU), publica un editorial que acompaña al estudio del 'JAMA' (Journal of the American Medical Association) en el que '' recuerda que el uso de las «técnicas genéticas y reproductivas para fines como los que se expone en la investigación tiene claros beneficios, ya que ofrece la oportunidad de salvar la vida de un niño que ya existe». No obstante, insiste en que se deben establecer leyes especiales que regulen este tipo de trabajos y de usos para minimizar los posibles riesgos que puedan sufrir estos menores. De hecho, «se debe asegurar que el procedimiento es biológicamente seguro para los futuros hijos, así como establecer si existen riesgos psicológicos para el bebé que va a nacer con el fin de salvar a su hermano». Aunque hasta ahora, insiste, no parece que exista ningún problema de este tipo, no hay estudios sistemáticos publicados sobre el tema. Este especialista recuerda que en 1991, una familia de EEUU sufrió una «publicidad incendiaria por concebir una hija que podía donar médula ósea a su hermana moribunda. Hoy las dos están vivas y aparentemente felices».




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miércoles, 17 de junio de 2009

El duelo


Sábado 16 de junio de 2007.-
Era un día de sol, pero frío. Con Maty y las chicas nos abrigamos y partimos hacia el colegio donde ibamos a pasar una jornada de deporte en familia. Pero como en los sueños en donde todo pasa de manera confusa y rápido. En un momento Mika juega sonriente frente a mi y al otro cae desvanecida a mis pies y en menos de una hora el médico de la guardia del hospital nos dice “Prepárense para lo peor”. Y lo peor pasó.
En este post voy a hablar de un dolor muy especial, el dolor que siente un padre ante la muerte de su hijo. La pérdida de esa personita a la cual le elegimos el nombre antes de saber el sexo, a la que imaginamos dentro de una ropita que compraremos porque no nos podremos resistir. Y probablemente armemos su cuarto, en colores neutros, ni bien nos enteramos de su existencia.
El motivo de este post es poder compartir con las personas que estén pasando por esta situación o que hayan pasado lo que pase yo hace dos años, cuando murió mi hija Micaela, de 10 años. No soy psicóloga ni he ido a ninguno, sólo con la ayuda de mi familia y mucha voluntad he salido adelante, aunque no voy a negar que ha sido duro en muchas ocasiones. Pero también estaban mi hija Karen y Germán en camino, por los que debía seguir adelante, y Matías sin el cual no hubiera podido hacerlo. Pero...que difícil que es, que crueldad tan grande que te quiten un hijo de esta manera. No importa cuantos más hijos tengas, ese, ese que te acaban de arrancar será irremplazable.



¿Por qué mi hijo? ¿Por qué a mi? Estas preguntas, aunque nos las hacemos todos los padres que pasamos por eso, no tienen respuesta y nos conducen inevitablemente a un callejón sin salida. La muerte de un hijo no puede entenderse desde la razón

En ningún tiempo o cultura los padres estuvieron o estarán preparados para enfrentar la muerte de un hijo, y no importa la edad que tenga.
En esos días, para mi, pensar en seguir adelante, seguir viviendo era algo inimaginable.
No quería comer, no podía dormir o salir a la calle si no era con medicación que me ayudaran con los ataques de pánico. La medicación siempre bajo la supervización médica del obstetra que me controlaba el embarazo de Germán.
En cada cumpleaños, aniversario de muerte, fiestas navideñas o en días que recuerdo algún momento vivido, veo una foto, y la extraño, quisiera abrazarla, acariciar su pelo. Son días en donde el dolor se hace presente y siento una pena enorme. Lloro mucho, me enojo, peleo con Maty y así busco la forma de desahogarme, que no siempre es la mejor forma.
Pero la cuestión es que nunca podremos olvidar la muerte de un hijo sino que debemos aprender a convivir con eso.




El duelo
La perdida de un ser querido es un proceso difícil al que los psicólogos denominan Proceso de duelo.
Para muchos en duelo es un periodo que sirve para olvidar, para otros lamentarse eternamente y en soledad. En el duelo el dolor biológico, psicológico, social, familiar y espiritual.
Este dolor o angustia no se sabe cuanto puede durar, dependerá de cada persona, de cuanto tiempo le lleve pensar en el hijo fallecido sin dolor intenso y se recupera el interés por salir adelante.
En esta etapa habrá que ser tolerantes con nuestra pareja e hijos ya que no todos manejamos los mismos tiempos cuando de sentimientos y emociones se trata.
Según varios autores de libros sobre el duelo piensan que el duelo se desarrolla en 5 etapas, que aunque reciben diferentes nombres según el autor, tienen las mismas características:


1ª etapa: Impacto y Negación
En esta etapa uno se siente confuso, incrédulo, se tienen oleadas de angustia aguda. Físicamente se podrán sentir temblores, palpitaciones, mareos y debilidad muscular. No crees que pueda ser verdad. Piensas que es un horrible sueño. Necesitas tiempo.


2ª etapa: Conciencia de la perdida (desorganización)
A medida que los síntomas y reacciones iniciales gradualmente pierden su intensidad y la persona acepta intelectualmente la nueva situación, comienza la segunda etapa.
Los síntomas comunes son la agresividad, impotencia, frustración, problemas para conciliar el sueño, miedos y hasta sentir la presencia de nuestro hijo.
También surge el sentimiento de “culpa”: “Si hubiera hecho tal cosa tal vez estaría vivo”.
Aún hoy me sigo preguntando que hubiera sido si en vez de ir a esta jornada de deporte y me hubiera quedado en casa Mika no estaría viva. O si en vez de mudarnos de casa de su bisabuela a la que ella tanto quería no hubiera sido distinta la historia. Siento que tal vez le rompí el corazón al separarla de quien tanto amor le dio.


3ª etapa: Conservación, retraimiento
En esta etapa se experimenta aislamiento, impaciencia, fatiga y debilidad, repaso obsesivo, apoyo social disminuido, necesidad de sueño, desesperación, desamparo, impotencia.
Yo sentía que en casa sola estaba mejor. Pasé de ser una persona que le gustaba salir, caminar, pasear a ni siquiera salir para realizar las compras.


4ª etapa: Cicatrización o reacomodo
En esta etapa se trata de retomar el control de la propia vida y de forma gradual. No crean que de la noche a la mañana se vuelven a realizar todas las actividades que antes hacíamos, hay que ir despacito, hay que tenerse paciencia.


5ª etapa: Recuperación y sanación
Según los especialistas en esta etapa retomamos el control sobre la vida. Además dicen que para llegar a esta es importante vivir a fondo las cuatro primeras etapas.
Sinceramente no se si yo he llegado a esta quinta etapa y si lo hice cuándo fue.
Me da la impresión que todavía sigo en la 4° y muchas veces tengo días o semanas que pareciera dar varios pasos para atrás.



¿Muerte de un hijo = Divorcio?
Algunas parejas no pueden sobrellevar el dolor, tal vez comiencen a culparse entre ellos o no entiendan la manera de llevar el duelo del otro. No todo mundo llora o grita o manifiesta sus sentimientos abiertamente y deciden terminar con su matrimonio. Pero no siempre se da así.
En nuestro caso nos unimos aún más, y pudimos salir adelante por el amor que nos tenemos. Y porque Maty es un santo que aguanta mis cambios de humor, mis ganas de llorar o gritar. Esas son formar de liberar la rabia para llevar a cabo un duelo sano y que no hay que reprimir, el problema es cuando lo hacemos de manera repentina y nuestra pareja no sabe que nos pasa. Recuerdo que un día estaba llorando con una foto de Mika y que tiene un marco de madera, y en un ataque de bronca lo tiré contra una puerta. Esta creo que fue la única vez en la que me enojé con ella por haberme dejado.
Pero se nos hizo realmente difícil con Karen, porque nunca exteriorizó sus sentimientos, se cerraba a todo tipo de comunicación y cada vez que encarábamos una charla terminábamos discutiendo o ella diciéndonos a todo que hagamos lo que a nosotros nos parecía.
Por suerte ella encontró en sus amigas los oídos y hombros que necesitaba y quizo volver a clases una semana después. Por eso la pareja debe fortalecerse, para poder sobrellevar también estas situaciones.
Pero aquellas mujeres que pasamos por algo tan doloroso como la pérdida de un hijo podemos llegar a la sobreprotección de los otros hijos o del marido. ¿Cómo es esto? Nos preocupamos en exceso por cinco minutos de retraso ante cualquier situación, vuelta de colegio, del trabajo, salidas. Yo puede hallar un poco de tranquilidad cuando mi hija y mi marido comenzaron a manejarse con teléfonos móviles.
Además por las noches o en horas de la siesta tengo la necesidad de ver que mi chiquito respira. Cierta vez me descompuse al verlo dormir con los ojos abiertos, a mi se me representó otra situación.
En estos casos mucha paciencia y mucho amor son la clave para superar.




¿Qué pasa cuándo hay más hijos?
En estos momentos ellos van a necesitar más que nunca de nosotros, pero no para llenarlos de reproches y corregirles cada error que cometan. En este momento necesitan mimos, abrazos de oso y escuchar que los queremos. Dejar que se equivoquen y que aprendan de sus errores.
Esto pasó cuando Karen hacía el ingreso a 1° año de secundaria y por más que le estábamos detrás diciéndole que estudie ella ponía excusas, decía que aún tenía tiempo de sobra para hacerlo o que ya había estudiado. Cuando venía el boletín de calificaciones era más que evidente lo que sucedía. Resultado, repitió el año. Pero como decíamos antes, hay que dejar que aprendan de sus errores, y este año todo cambió.

Para aquellos que no pasaron por este dolor pero quieren ayudar a alguien que lo está pasando les puede servir el reconocer en la persona el tipo de duelo que este este llevando.



Llorar: es humano y es una reacción normal ante la muerte de un ser amado.
Hablar: es una forma de desahogarse y compartir nuestros sentimientos y nuestros estados de animo. Si necesitas ayuda dícelo a tu familia o amigos de manera clara y específica. Ellos quieren ayudar, pero no saben como hacerlo. Si necesitas que alguien te escuche, dilo. Hacéles saber que está bien que hablen de tu hijo y que lo hagan por su nombre para poder compartir recuerdos. Mantener la comunicación con la pareja y los hijos.
Escribir: es otra manera de desahogarnos. Yo por ejemplo llevo adelante un blog que en muchas ocasiones es mi cable a tierra.
Respetar los tiempos: Se debe evitar la crítica ante el dolor de nuestra pareja.
Orientación o consejo: Consultar a un profesional para recibir orientación y consejo si lo necesitas. Conversar con otros padres o acercarse a un grupo de ayuda puede aliviar en gran medida nuestro dolor, al escuchar a otros padres en la misma situación.
Evitar tomar decisiones importantes: Aplazar las decisiones importantes como cambiar de casa, vender las cosas o cambiar de trabajo. Desarmar la habitación, regalar la ropa. Tómate tu tiempo para hacer lo que tengas que hacer con las pertenencias de tu hijo. No le permitas a nadie que te apuren o que se hagan cargo ellos. No hay ningún apuro. Yo por ejemplo regalé toda la ropa, doné sus libros y dejé que Karen se quedara con lo que quisiera. No evite o trate de minimizar sus sentimientos tomando drogas o alcohol. Las drogas pueden detener o dilatar el necesario proceso del dolor. Aprenda a trabajar sobre el sufrimiento y no a tratar de enmascararlo.
Cuídate físicamente. El sufrimiento produce un estrés terrible en su cuerpo, no deje de comer.

A partir del segundo año es probable que el duelo entre en una nueva fase mucho más llevadera, pero todavía se sufren altibajos; algunos días se está bien, pero a estos les siguen otros en los que se vuelve a decaer, se padecen crisis de ansiedad y retrocesos y se vive todavía a un ritmo distinto al de los demás, como si se estuviera desconectado o al margen de la realidad social.


Las frases que si pueden decirles a los padres
1.No podrán sacarles el dolor pero si pueden acompañarlos y no dejarlos solos
2. Demuestren que los quieren , y que están dispuestos a acompañarlos
3. Nombren al niño por su nombre los padres eso les gusta escuchas su nombre
4 .Los dos padres sufren igual, trátenlos igual tanto a madres y padres
5. Estén dispuestos a ayudarlos en las tareas del hogar o encargarse de los otros niños
6. No juzguen por los cambios de humor repentinos , es común que los tengan
7. Presten atención cuando ellos quieran hablar de su hijo , no eviten la conversación
8. Si se da digan las cualidades que ese niño tenía les es agradable escuchas que hablan de su hijo y que lo recuerdan, con tanto cariño.
9. Invítenlos a salir, pero consideren que repentinamente , no quieran, discúlpenlos, y entiendan, lo mejor decirles "Bueno otro día salimos igual nos quedamos en casa"
10. También encuentre el nivel entre quedarse y dejarlos también un poco solos en familia, pero recuerden que ellos los van a estar esperando, al principio no saben estar mucho rato solos.
11. Busquen información del duelo y literatura de como ayudarlos , leyendo e informándose , es muy útil, sabrán como manejarse con estos papás.




Las frases que no pueden decirles a los padres
1.Entiendan que no hay edad para sufrir la perdida de un hijo tanto 1 día como 10 años y 20 son iguales para los papás.
2. No les tengan miedo a esos papas, no es contagioso los que les pasó , abrásenlos es importante el contacto físico, demuestren que los quieren
3. No los eviten, por no saber que decir, no traten de cambiar la conversación .
4.No presionen , porque el duelo lleva mucho tiempo
5. No los apuren ni presionen porque estas heridas con muy difíciles de cicatrizar
6.Eviten darles alcohol ni drogas.
7.Si no los van a escuchas eviten preguntar como están
8.Nunca les digan que hay que encontrar el lado positivo.
9. Otra frase que han inventado, ." ya cumplió su misión en esta vida
10.No digan de inmediato a lo sucedido , que tienen otros hijos , en esos momentos solo piensan en el que perdieron. No se imaginan cuantos te dirán esto y a mi me sigue cayendo como una patada en el hígado.
11.Eviten decir , ahora esta en el cielo" , por lo menos era muy chiquito" estará en una estrella", Dios lo necesitaba en el cielo " Pronto te reencontrarás con él" Esto no es fin del mundo" Sigue con tu vida " Ya vas a tener otros hijos" No llores se valiente". Parece increíble, pero algunas persona me han dicho alguna de estas frases. Que cínicos, no tienen ni idea lo que es perder un hijo ¿cómo pueden decir esto? Es como decirte, no te preocupes perdiste uno pero te quedan un para aún.
12. No encuentren el lado positivo porque no lo tiene
13. No digan "ya hace un año debes de estar mejor, cuando vas a dejar de estar siempre triste"

Información extraída de los siguientes sitios:
Duelo psicológico - Wikipedia
La muerte y el duelo – Kids Healh
Etapas del duelo – Renacer Buenos Aires


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sábado, 21 de junio de 2008

Para cambiar al mundo, primero hay que cambiar la forma de criar a nuestros hijos.

Cuando nos enteramos que Germán estaba en camino me suscribí a varias páginas web dedicadas al embarazo, los padres y el crecimiento de nuestros hijos. En una de ellas, Planeta Mamá, me encontré con otras mamás y recomendaban un libro de Laura Gutman que es terapeuta familiar, especializada en la atención de madres y padres de niños pequeños. Ante la curiosidad de saber un poco de esta profesional y su trabajo me dirigí a la página web quese citaba (www.lauragutman.com.ar) y encontré un artículo que me llamó poderosamente la atención por su título "Carencia de maternaje y organización de dinámicas violentas".
Cuando leí el artículo me acordé de esos momentos en los que pensaba que mi bebé esperaba los momentos más oportunos para llorar. Como cuando me siento a comer o me acurruco en la cama calentita y entonces lo vemos como al enemigo. O cuando decimos que no hay que hacerle tanta upa porque se va a malcriar. No es así, ellos necesitan más que nunca de nuestros mimos y atenciones y si no lean el artículo, a mi me hizo sentir culpa de todas las veces que dije o pense cosas de ese estilo.
A continuación lo transcribo para compartirlo con todos ustedes.


Carencia de maternaje y organización de dinámicas violentas

Personalmente creo que
todas las formas de violencia, pasivas o activas, concretas o sutiles, generan, se generan a partir de la falta de maternaje, es decir, a partir de la falta en la calidad de atención, calidez, amor, brazos, altruismo, generosidad, paciencia, comprensión, leche, cuerpo, mirada y sostén... recibidos - o no - desde el nacimiento y durante toda la infancia. Desde el punto de vista del bebé, toda experiencia sin suficiente apoyo y sostén, es violenta. Porque actúa en detrimento de las necesidades básicas. Sencillamente, un bebé pequeñito llega al mundo sin ninguna autonomía. Recién adquiere la capacidad de desplazarse por sus propios medios alrededor de los nueve meses, gracias al gateo. Y necesita alrededor de dos años para tener conciencia de su ser separado. Y luego precisará varios años para que pueda salir solo a la selva urbana. Necesita del adulto para sobrevivir. Por supuesto que requiere que se le procure alimento, higiene, calma y silencio para dormir. También sabemos que el niño necesita contención, calor, cercanía de otro cuerpo, leche, mirada, palabras y obre todo alguien que haga de mediador entre él y el mundo externo. Si no recibe una calidad de atención acorde con sus necesidades básicas, esa falta la vive como violenta. Es la violencia del desamparo. La realidad es que la mayoría de los bebés llegan al mundo sin una mamá o persona maternante capaces de sostener y fundirse en la inmensa necesidad de ser sostenidos y acariciados en forma permanente. En la actualidad, los bebes no reciben incondicionalmente lo que piden, porque siempre hay un adulto cerca para no estar de acuerdo y para tener una opinión al respecto. Generalmente se trata de las mismas madres amorosas que entramos en contradicción con nuestros propios pensamientos. El asunto es que no es un periodo para pensar. Es un periodo para entrar en fusión emocional. No hay que buscar razones, ni elegir concienzudamente la mejor opción. No hay reglas a seguir ni consejos aplicables. En estos casos los niños quedan prisioneros de lógicas incomprensibles, alejados de los brazos de sus madres y solos. Los bebés unánimemente explican una y otra vez a través de sus interminables y prístinos llantos, dónde está su lugar. El bebé que no está en contacto con el cuerpo de su madre, experimenta un inhóspito universo vacío que lo va alejando de su anhelo de bienestar que traía consigo desde el período en que vivía dentro del vientre amoroso de su madre. El bebé recién nacido no está preparado par un salto a la nada a una cuna sin movimiento, sin olor, sin sonido, sin sensación de vida. Esta violenta separación de la díada causa más sufrimientos de lo que podemos imaginar y establece un sin sentido en el vínculo madre-niño. Cuando las expectativas naturales que traía el pequeño son traicionadas, aparece el desencanto, junto al miedo de ser nuevamente herido. Y después de muchas experiencias similares, brota algo tan doloroso para el alma como es el enojo, el miedo y la resignación. Cuando ese ser tan pequeñito no se siente valioso ni bien venido, se convertirá necesariamente en un ser humano sin confianza, si espontaneidad y sin arraigo emocional. Todos los bebés son valiosos, pero sólo pueden saberlo por el modo en que son tratados. En los países "desarrollados", las madres compramos libros con indicaciones sobre cómo atender a nuestros hijos, sobre cómo dejarlos llorar hasta que se duerman y cómo abandonarlos en el vacío emocional sin siquiera tocarlos. Las madres jóvenes desconfiamos de nuestra capacidad innata de criar a nuestros hijos, y desoímos los "motivos" que tienen los bebés para transmitir señales que son inconfundiblemente claras. La noche en particular puede ser terrorífica para los niños al no percibir ningún movimiento. El "tiempo" aparece como un hecho doloroso y desgarrador si la madre no acude, a diferencia de las vivencias dentro del útero donde toda necesidad era satisfecha instantáneamente. Ahora la espera, duele. De hecho, los niños lloran hasta dormirse. Al despertar, finalmente encuentran confort en brazos de sus madres. Pero ya no confían, están atentos y se aferran con vigor a los pechos calientes. Los muerden, los lastiman. Tienen miedo. Y así, una y otra vez hasta que abandonan. El miedo los acompañará siempre, incluso en sesos momentos en que están reconfortados. Porque saben que el silencio volverá en cualquier momento a devorarlos. nunca más dejarán de estar alertas. No cuentan con nadie y el mundo es hostil. Cuando nuestros hijos lloran o reclaman "más de lo normal", creemos que se han constituído en enemigos que las madres debemos vencer. La idea básica alrededor de esta moda estima que satisfacer las necesidades de un bebé o niño pequeño los convierte en "malcriados", aunque paradójicamente, obtenemos una y otra vez el resultado opuesto al esperado. De hecho, los bebés siguen siendo "demandantes", se enferman, se accidentan y nos traen muchos dolores de cabeza. En la medida que van creciendo, la psique se organiza adquiriendo ciertos mecanismos de supervivencia, para sufrir lo menos posible. Algunos de esos mecanismos son visibles, como los niños que pegan o muerden para sentirse valiosos; otros son invisibles, como los niños que suelen ser víctimas de otros niños, o los que se deprimen o pasan desapercibidos, o bien los que se enferman con demasiada frecuencia, logrando de ese modo obtener la mirada y la atención que siempre necesitaron. En la medida que nos estemos dispuestos a atender y satisfacer las necesidades naturales y legítimas de los niños pequeños, estamos induciendo a perpetuar las dinámicas violentas. Porque un niño no satisfecho, es un niño que insistirá por diferentes medios conquistar lo que necesitó genuinamente. Así crecerá, se convertirá en adolescente, en joven y en adulto: como un ser necesitado. Entonces golpeará a otros, robará, manipulará situaciones, se convertirá en víctima de otros, luchará por obtener lo que creerá imprescindible para su supervivencia emocional. Aunque habrá olvidado lo que siempre quiso pero no podrá conseguir, por más fuerte y poderoso que devenga: no podrá obtener más mamá. Todas las formas de violencia que tanto nos preocupan, tienen un común denominador: la necesidad primaria no satisfecha. Cuando algo vital para la supervivencia emocional, no lo podemos incorporar, nos desesperamos. Y la desesperación por vivir, nos obliga a buscar modos de apropiarnos de lo que sea. Puede ser el deseo del otro, el cuerpo del otro, el prestigio del otro, o lo que sea que la conciencia perciba como alimento espiritual. Por eso, si reconocemos nuestras propias limitaciones afectivas, nuestras incapacidades para reconocer el deseo del niño que es diferente al nuestro (y justamente por eso no lo toleramos); veremos que la dedicación, el altruísmo y el tiempo de dedicación exclusiva hacia los niños pequeños, constituye la verdadera prevención contara todo tipo de violencias. Los niños sostenidos, acariciados y respetados están en paz consigo mismos. No necesitan luchar por un territorio emocional, porque les sobra. No hay guerra interna o externa para librar. No les incumben las peleas. Los niños amparados y fusionados saben que obtendrán lo que necesitan. Esa es la experiencia cotidiana que repiten a cada instante y que conforman una rutina sin sobresaltos. Así se establece la seguridad interior y posiblemente ya no se mueva nunca más de las entrañas de esos seres. Sentirse seguros, amados, tenidos en cuenta, estables y con total confianza en ellos mismos y en los demás... será obviamente el tesoro más preciado para el despliegue de sus vidas.
Laura Gutman



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